“AMO ESTAR CIEGO, VEO LA REALIDAD DE LO QUE ES LA VIDA, NO LO QUE MUESTRA EL MUNDO”

“AMO ESTAR CIEGO, VEO LA REALIDAD DE LO QUE ES LA VIDA, NO LO QUE MUESTRA EL MUNDO”

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Roberto “Beto” Mansilla es un trenquelauquense de 35 años que hace 7 vive en Comodoro Rivadavia. A los 12 un accidente automovilístico y una posterior malapraxis hicieron que quedara ciego. Hoy es ayudante en el cuartel de Bomberos Voluntarios de la ciudad chubutense.

Antes de instalarse en Comodoro viajó a dedo por Córdoba, Salta, entre otras provincias. Actualmente realiza changas y además tiene una pensión por discapacidad.

“En mi caso la ceguera es algo diferente. Desde los 12 años soy ciego, tuve un accidente de tránsito y luego una mala praxis. Me atropelló un auto, tuve fracturas varias y un desprendimiento de retina, y una de las operaciones salió mal” contó

“Es volver a vivir, es un mundo diferente y con todas las dimensiones que tenías en la vista cambiadas, es volver a nacer” agregó.

SER BOMBERO

“Legalmente no puedo ser bombero, pero tampoco hay algo que prohíba que yo esté como voluntario en el cuartel. Acá es tanto el compañerismo que me incluyen en todo, en capacitaciones, prácticas, yo hago todo. La sociedad tiene el concepto que el ciego tiene que estar encerrado en su casa, acá lo que queremos es marcar la diferencia y mostrar lo que puede hacer un ciego. Hace 3 años que estoy en el cuartel” manifestó.

SU FORMA DE VIDA

“Hago changas y tengo una pensión con discapacidad. Hay videos donde estoy pasando ladrillos en un andamio. Me dicen que estoy un poco loco” contó sonriente.

UNA FORMA PARTICULAR DE VIVIR LA VIDA

“Por el sonido, el olfato, el tacto me voy generando las imágenes. Y después estoy atento a todo a mí alrededor. Amo estar ciego, veo la realidad de lo que es la vida, no lo que muestra el mundo. Tengo otro punto de vista sobre la vida, el mundo y las cosas, no tengo lo prejuicios que implica ver antes de tener contacto con alguien” indicó.

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