BRECHA DE DEBATES, Por Santiago Ameijeiras

BRECHA DE DEBATES, Por Santiago Ameijeiras

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Hace varias semanas atrás, se celebró el Congreso CREA 2022, un espacio donde se proyecta una visión común del sector agropecuario junto a comunicadores, pensadores, líderes de opinión y referentes del ámbito educativo, político y social. Se organiza cada tres años con el fin de ser una usina de pensamiento útil para los productores del agro y para el país.

Durante esas jornadas, el eje central del debate estuvo en el futuro y el desarrollo. Se habló de producción, tecnología; desde agricultura inteligente hasta la transformación del trabajo en equipo; se habló sobre educación, medioambiente, de tokenizar las materias primas y cómo impulsar proyectos público-privados, entre otros cientos de temas que hacen al futuro y desarrollo.

En este clima de optimismo y visión de futuro, me resultó imposible no contrastar el nivel de debate que aquí se describe, con el de la política argentina. Y no me refiero al contenido, sino a la calidad.

Mientras por un lado hay personas con ideas que generan transformaciones reales, por el otro se muestra un estancamiento en discusiones sin impacto alguno en las problemáticas existentes. De un lado, un grupo de personas logran avances en inteligencia artificial, sensores y robótica para cultivar más alimentos de manera más sostenible. Del otro, un grupo de personas en un despacho pelean por ver quién va a figurar como autor de un proyecto de ley. Esta es la brecha a la que me refiero.

Creo en la política, en la moderación, en la capacidad de sentarse con quienes piensan distinto en una misma mesa, en los acuerdos. ¿Pero cuánto vale la pena si escasea la visión a futuro?

Los debates y procesos que decantan en transformaciones reales hoy en día se están gestando en ámbitos que no son la política. ¿No será este otro motivo de la desmotivación de las nuevas generaciones para involucrarse en ella?

La política se ha encargado de convertir los conceptos de “desarrollo”, “mejoras”, “innovación”, entre otros, en meras palabras vacías con poco valor discursivo.

La política se ha encargado de convertir los conceptos de “desarrollo”, “mejoras”, “innovación”, entre otros, en meras palabras vacías con poco valor discursivo. La indiferencia al deseo de emprender grandes proyectos a largo plazo refleja la mediocridad de una dirigencia que pone el foco en el rédito electoral inmediato.

 

 

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