¿CÓMO INFLUYE LA ALIMENTACIÓN EN EL TRABAJO?

¿CÓMO INFLUYE LA ALIMENTACIÓN EN EL TRABAJO?

Compartir esta Noticia

Por Lic. en Nutrición Patricia Vitale – Matrícula 7400 – IG @nutrisalud.america

Tener una alimentación saludable previene de enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad, distintas enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y también la mayoría de los tipos de cáncer. Además mejora la calidad de vida en todas las edades.

Una alimentación monótona, repetitiva o en la que faltan alimentos indispensables para nuestro cuerpo puede dar lugar a la aparición de determinados síntomas tanto físicos; cansancio excesivo, falta de reflejos…, como psíquicos; falta de interés por las cosas, irritabilidad…; situaciones que mejoran mediante una alimentación adecuada.

A veces no nos damos cuenta de que no sólo el estrés, los problemas personales, la falta de sueño…, influyen sobre nuestro bienestar; deberíamos preguntarnos si estamos alimentando adecuadamente a nuestro cuerpo como para que éste funcione correctamente cada día.

Un estudio llevado a cabo por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) para medir el impacto de la alimentación en el trabajo muestra que, una buena nutrición al igual que otros elementos vitales como la seguridad y la salud, son la base de la productividad y la seguridad identificada por sindicatos, trabajadores, empleados y gobiernos de todo el mundo.

Factores alimentarios que influyen en el trabajo y en el rendimiento:

• Dietas hipocalóricas o bajas en calorías, reducen la capacidad de rendimiento y perjudican la salud.
• Dietas desequilibradas en las que faltan alimentos básicos; a medio o largo plazo dan lugar a carencias nutritivas con efectos indeseables para el organismo.
•Dietas hipercalóricas, conducen a sobrepeso y obesidad, lo que supone un sobre esfuerzo físico para la persona, que agrava o aumenta el riesgo de lesiones en el aparato locomotor (músculos, articulaciones, etc.) y el de desarrollar otros trastornos de la salud (alteraciones de los niveles de azúcar y grasas en sangre, hipertensión, etc.)
• El número de comidas que se realiza en un día. Saltarse comidas o realizar sólo dos comidas “de fundamento” al día influye de forma negativa en el funcionamiento de nuestro organismo.
• Reparto de la cantidad de alimentos por cada comida. Las comidas frugales o por el contrario muy copiosas, pueden producir disminución de azúcar en sangre (hipoglucemias) o somnolencia y molestias digestivas respectivamente, perjudicando el rendimiento tanto físico como intelectual.
• La higiene de los alimentos. Si no se cuida este aspecto, aumenta el riesgo de que se produzcan intoxicaciones de origen alimentario tales como la salmonelosis.
• El consumo de alcohol. En cantidades excesivas perjudica seriamente la salud y es causa de accidentabilidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma a su vez que una nutrición adecuada puede elevar la productividad de los empleados hasta un 20% ya que una persona bien alimentada tiene más oportunidades de:

– trabajar mejor
– lograr un mayor rendimiento laboral por un adecuado aporte de energía y nutrientes
– tener mayor bienestar físico y mental
– mejorar la productividad al reducir el ausentismo por enfermedades relacionadas con la alimentación poco saludable

El estudio de la OIT concluye que las comidas saludables consumidas en un medio limpio y tranquilo no deben considerarse un lujo sino que, por el contrario, son fundamentales para el estado de ánimo, la salud, la seguridad y la eficacia de los trabajadores.

Los hábitos de alimentación saludable en el ambiente laboral pueden promoverse por medio de:

– Mayor oferta de menús saludables semanales en comedores y buffets de la institución con preparaciones bajas en grasas y sodio y un aumento de vegetales y frutas como guarnición y postres.
– Disponibilidad de alimentos saludables en kioscos y máquinas expendedoras dentro de la institución como yogures descremados, frutas naturales, ensaladas de frutas, frutas secas, barritas de cereales libres de grasas trans en reemplazo de golosinas y alimentos ricos en azúcares simples.
– Mayor acceso a dispenser de agua mineral y menor oferta de bebidas con alta concentración en azúcar.
– Actividades de consejería nutricional para aquellos empleados que deseen alimentarse mejor o presenten alguna patología relacionada con la alimentación.
– Talleres de cocina y viandas laborales saludables.

Comentarios