“CON LA COMUNITARIA CONOCÍ EL MAR”

“CON LA COMUNITARIA CONOCÍ EL MAR”

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Por Diego Pallero

Por casi una semana el mundo rápido, por momentos indiferente, muchas veces injusto e intolerante, se detuvo.

Se detuvo para dar paso a una ilusión, convirtiéndose en realidad, a una realidad paralela, a una gran familia, que no es familia, pero desborda amor de hermanxs, de padres y abuelxs.

Se detuvo y se movió lento, esperando el caminar de los 80 compañerxs, con la energía de lxs jóvenes, el ritmo de la murga, la calidez de los mayores, el abrazo comunitario y la esperanza de que otra vida es posible.

Y La Comunitaria sigue caminando, cumpliendo sueños pese a la pesadilla de quienes odian, quienes no toleran la construcción independiente del pueblo. 

Esas personas no pueden hacer nada, sus vidas están contaminadas, no quieren, no aman… no construyen nada.

Lxs chicxs de Sansinena se dieron cuenta que podían llegar mucho más lejos. Muchos conocieron el mar y también la fuerza que generan los “Puños en Alto”. Conocieron que la limosna no ayuda a superarse, que el derecho es para todos y no se mendiga, que el poder también está en la resistencia y en hacerse respetar. Porque son mucho más que un político de turno que les dice que “No se Puede”, son la esperanza viviente que hay un futuro mejor si apoyamos sus proyectos y sueños colectivos.

Mucho se critica, pero poco se hace para construir una mejor sociedad.

“En La Comunitaria yo siempre llevo mi corazón” dice la canción que cantamos al finalizar la obra de teatro. El teatro en el escenario mayor, en una fiesta nacional. El teatro comunitario, el que se hace junto al pueblo. La magia nuevamente en escena, la energía en el aire y la sensación de que una transformación se está gestando. Con más de 20 funciones en diferentes sitios de Argentina y Latinoamérica, la obra de teatro de creación colectiva habló a través de su gente, diciendo muchas cosas que a algunos no les gusta escuchar, realidades de un sistema que se cayó. Genera debate, polémica, pero por sobre todas las cosas: movimiento en cuerpos acartonados. Invita a levantarse del sillón y construir una mejor sociedad.

Ahora que ya estamos en nuestras casas y nos enfrentamos a la realidad, me pregunto si este es el mundo verdadero o el otro, el que venimos construyendo hace más de diez años y que se vuelve cada vez más real con cada encuentro. Y de repente un mensaje en el celular avisando que salgamos a ver el arcoíris, luego de una intensa lluvia. Eran dos arcoíris, ambos con sus colores en un cielo anaranjado… y la respuesta estuvo en la naturaleza:

Ambos mundos conviven con dos arcoíris, porque con uno no alcanza, el cielo no siempre es celeste como nos enseñaron. Hay esperanza, el mundo está cambiando y somos protagonistas de nuestro destino.

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