EXPEDICIÓN ATLANTIS: A 36 AÑOS DE LA HAZAÑA QUE EL MUNDO ENTERO APLAUDIÓ DE PIE

EXPEDICIÓN ATLANTIS: A 36 AÑOS DE LA HAZAÑA QUE EL MUNDO ENTERO APLAUDIÓ DE PIE

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El sueño se gestó en suelo bonaerense y se concretó en el océano. La historia de cinco hombres que unieron las costas españolas y americanas en una balsa de madera.

Por Marien Chaluf

Alfredo Barragán había estudiado durante cuatro años los vientos y las corrientes del Océano Atlántico, y estaba convencido de que podría lograrlo: recorrer en balsa de madera sin motor ni timón los 6 mil kilómetros que separan Tenerife, en España, frente a las costas de África, con el puerto de La Guaira en Venezuela.

El objetivo era probar que navegantes africanos habían podido llegar previo a Cristobal Colón a esas tierras, conducidos por las corrientes marinas 3.500 años antes. Por eso, la travesía fue pensada desde el inicio en una embarcación construida conforme a los materiales y las técnicas disponibles para la época.

Oriundo de la localidad bonaerense de Dolores y abogado de profesión, Barragán reunió a cuatro amigos que había conocido cursando la carrera de Derecho en Mar del Plata, e hizo el sueño realidad. Ante la mirada incrédula de varios, los cinco partieron en la rudimentaria nave construida por ellos mismos un día como hoy, un 22 de mayo, pero de 1984. Los otros miembros de la tripulación eran Horacio Giaccaglia, Jorge Irriberri, Daniel Sánchez Magariños y Félix “Chango” Arrieta.


No quisieron contratos ni aceptaron sponsors que contaminaran aquella manifestación de aventura, romanticismo y libertad. Imprimieron en la vela cuadra, donada por la Armada Argentina, un sol radiante, anaranjado, atravesado por la cruz de los cuatro vientos, la insignia de la epopeya.

“Cuando te enamorás del objetivo, cuando te das cuenta de que es bellísimo y de que sos vos el que está por encararlo, se justifica cualquier esfuerzo. Cuando esas dos cosas se conjugan, cuando tomás conciencia, te transformás en imparable. No hay fuerza terrenal que pueda pararte”, dice Barragán hoy, a sus 71 años, con la misma pasión que encaró esa hazaña casi cuatro décadas atrás.

La travesía duró 52 días. “Hubo calmas y tormentas, se rompió un elemento de la balsa, como fue el puño de la vela, pero lo pudimos resolver”, recuerda Barragán. El 12 de julio de 1984, y tal como lo habían previsto, los cinco aventureros llegaron al puerto de La Guaira en Venezuela, donde recibieron una calurosa bienvenida. La Expedición Atlantis había terminado y se inscribía como una de las mayores epopeyas contemporáneas, pero la historia recién comenzaba a escribirse. Es que como afirma su capitán: “Atlantis nunca dejó de navegar”.

El mundo entero aplaudió de pie aquella hazaña. Algunos años más tarde, en mayo de 1988, Expedición Atlantis se convirtió en una película documental dirigida y guionada por el propio Barragán, que fue doblada en seis idiomas y, hasta el día de hoy, es el film argentino más visto del planeta.

La historia detrás de la frase que inmortalizó la hazaña

“Que el hombre sepa que el hombre puede”, recitó entre lágrimas Alfredo Barragán cuando en una comunicación por radio le confirmaron que estaba a escasos 100 metros de cumplir su objetivo. Lo repitió al menos seis veces, pero no recuerda haberlo dicho. Tuvieron que hacerle escuchar esas grabaciones para que lo creyera. “Salió del alma a la boca, nunca estuvo en la cabeza”, afirmó Barragán en una reciente comunicación con Radio Provincia.

“Atlantis fue un esfuerzo desmedido fruto del romanticismo y de la conjunción de cinco voluntades y de otras personas que aportaron su pulso para que la balsa estuviera en condiciones de navegar”, resume ahora el capitán.

Pero la aventura no empezó a gestarse en 1980, cuando reunió a sus amigos para proponerles la expedición. Atlantis inició mucho antes. Barragán planeó su destino a corta edad, inspirado por la literatura. “Nací soñando con mares y montañas, y estaba en Dolores, donde no había mares ni montañas, pero vivía leyendo a Julio Verne, Emilio Salgari y Daniel Defoe”, autores de novelas de aventuras tales como Viaje al centro de la Tierra, Piratas del Caribe y Robinson Crusoe, respectivamente.

“Estuve orientado siempre hacia la aventura con un espíritu deportivo, con mucha curiosidad y mucho amor por la naturaleza. Toda la vida hice eso, y soy lo que quería ser”, dice, orgulloso. “He hecho expediciones en cinco continentes, he subido montañas en América, en Europa, en Asia, en África, en la Antártida; he buceado en seis mares de la Tierra. He cruzado el mar varias veces”, enumera.

En 1999, junto a Giaccaglia e Iriberri, otros dos miembros del CADEI (Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación), como bautizó al grupo de expedicionistas de Atlantis, Alfredó Barragán cruzó a en kayaks el Mar de las Antillas en el Caribe, una hazaña que duró 61 días y que califica tan importante como la del Atlántico. Tenía 50 años. (DIB) MCH

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