LA SEQUÍA GOLPEA POR TERCER AÑO CONSECUTIVO Y SOLO AL 33% DEL PAÍS NO LE FALTA HUMEDAD EN EL SUELO

LA SEQUÍA GOLPEA POR TERCER AÑO CONSECUTIVO Y SOLO AL 33% DEL PAÍS NO LE FALTA HUMEDAD EN EL SUELO

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El dato se desprende de un reporte internacional sobre la situación hídrica en un momento que resta sembrar 1,6 millones de hectáreas con trigo; hay lugares donde las lluvias son las más bajas en 60 años.

En la Argentina solo un 33% del territorio no se encuentra seco, mientras que el resto de la superficie, un 67%, presenta un abanico de situaciones que van desde anormalmente seco, sequía moderada, sequía severa, sequía extrema y sequía excepcional. Esto se da mientras el país atraviesa, hasta el momento, el tercer año consecutivo con el evento la Niña, que ocasiona lluvias por debajo de lo normal. Además, ocurre cuando todavía resta sembrar 1,6 millones de hectáreas con trigo [hasta la semana pasada se había completado el 73,5% de la previsión para el ciclo 2022/2023], hay campos con poco pasto para la hacienda para terminar de pasar el invierno y existen lugares con registros de precipitaciones de los más bajos en 60 años.

Según la información que recopila el Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (Sissa), en la Argentina solo el 32,96% de la superficie (825.609 kilómetros cuadrados) no está seca. El dato es al 30 de junio último.

Luego, comienza el derrotero en torno de la sequía. El 19,37% del país está anormalmente seco. Son 485.236 kilómetros cuadrados. Después en sequía moderada se encuentra el 33,13% del país, con 829.841 kilómetros cuadrados. En sequía severa aparece el 10,36% del territorio con 259.504 kilómetros cuadrados. Para el caso de la sequía extrema se consigna el 3,65% del país, con 91.318 kilómetros cuadrados. Finalmente, en la categoría de sequía excepcional se ubica el 0,52% de la superficie, esto es 13.309 kilómetros cuadrados.

En el Sissa también se puede hacer un seguimiento de la situación al interior de cada provincia, en especial las productoras como ahora del cereal que falta implantar. En Córdoba, un 20,29% de la provincia está anormalmente seca, el 55,89% en sequía moderada, un 23,10% en sequía severa y un 0,67% en sequía extrema. Para destacar, Córdoba solamente no está seca en un 0,05% de la provincia.

Por el lado de Santa Fe, la provincia no está seca solamente en un 9,33% del territorio. Después aparece el siguiente escenario: un 10,5% anormalmente seca, un 75,88% con sequía moderada y un 4,30% con sequía severa.

En cuanto a la provincia de Buenos Aires, el 38,73% no enfrenta sequía. Luego hay un 17,93% anormalmente seco, un 39,11% con sequía moderada y un 4,23% en sequía severa.

En opinión de Pablo Mercuri, director del Centro de Recursos Naturales del INTA, pensando ya para la nueva campaña de granos gruesos, que comienza en septiembre próximo, esta se iniciará -al menos por el momento- con un “bajo balance de agua en el suelo”, peor que el año pasado para la fecha.

“Se inicia con menos agua que el año pasado, que fue una segunda Niña. Estamos más dependientes respecto de la campaña anterior de las lluvias que vengan. Tenemos una campaña con una alta dependencia [de precipitaciones]”, indicó.

Según señaló, entre el 10 y el 13 del actual “hay una chance” de precipitaciones que cubran la zona agrícola núcleo. Serían lluvias “dentro del rango de lo que ocurre en una situación seca”, con mayores registros en el este del país y menos en el oeste.

“Estas lluvias permitirían recuperar gran parte de lo que llueve en julio en una estación seca. Es para que se revierta lo que pasó en junio, donde no se cubrieron los valores de precipitación media en una estación seca”, señaló. Aclaró que esas eventuales lluvias recuperarían humedad en el horizonte superficial del suelo, pero no en profundidad.

Por ahora en el país se sigue una Niña y es “probable”, aunque no está aún definida, que en el transcurso de la primavera se de una situación entre Niña y neutral en materia climática.

Situación crítica

Para los productores, junio fue un mes crítico en materia de lluvias que no ayudó al progreso de la siembra de trigo. En Marcos Juárez, en el sudeste de Córdoba, que suele tener unos 20 mm de media en una estación seca, ni siquiera se registró eso.

Cristian Russo, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señaló que hasta el momento no hay elementos que puedan forzar un cambio para la situación climática. “El Atlántico está moderadamente frío”, apuntó. Entre otras localidades, en la entidad hicieron correr para Tandil (Buenos Aires) una estadística para ver qué probabilidades hay que llueva más de 20 mm en lo que resta de julio. El resultado fue concluyente: la probabilidad estadística para esa zona es del 35%.

Hace unos días, la BCR en un informe detalló que la siembra de trigo 2022/2023 es la más atrasada de la última década.

“El avance de la región es del 70%, el más bajo de los últimos 10 años. Solo en el centro sur de Santa Fe hay posibilidades de incorporar unas 50.000 a 100.000 hectáreas más gracias a las lluvias del último martes 28. En el resto de la región domina la decepción por los milímetros que no llegaron. La mayoría de los lotes que no pudieron implantarse, afirman que se destinarán a soja de primera”, señaló el reporte de la organización. “El este cordobés hace semanas que se quedó sin humedad superficial. En Marcos Juárez, la siembra finalizó en el 50% de lo intencionado”, agregó en otro tramo.

La entidad brindó datos sobre algunos registros históricos que dimensionan el problema de la falta de humedad. “El otoño 2022 es el más seco desde 1963 en Junín (Buenos Aires). Allí, solo llovieron 79 mm (del 21/3 al 21/6) por lo que faltan 186 mm para alcanzar la media de las lluvias de otoño (232 mm). Hay que retroceder casi 60 años para encontrar un otoño más seco. Para Río Cuarto, Córdoba, el actual es el otoño en el que menos llovió desde 1961: solo llovieron 28 mm”.

FUENTE: FERNANDO BERTELLO EN LA NACION.

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