“NO HAY HOMBRES IMPRESCINDIBLES, HAY ACTITUDES IMPRESCINDIBLES”

“NO HAY HOMBRES IMPRESCINDIBLES, HAY ACTITUDES IMPRESCINDIBLES”

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POR SANTIAGO AMEIJEIRAS

Con esa frase, entre muchas otras de gran valor, Esteban Bullrich se despidió del Senado de la Nación aplaudido de pie por todo el recinto. La vida, Dios, el destino o quien sea, eligió otro camino para él. En su última sesión, nos dejó un gran discurso, con frases muy valiosas que nos obligan a todos los argentinos a reflexionar y repensar de qué forma queremos continuar.

La moderación, la capacidad de escuchar al otro y consensuar en vistas del bien común, la responsabilidad, las ganas de contribuir con el desarrollo de un país y el compromiso con la solución de los problemas reales de la sociedad son -sin dudas- características que Esteban demostró tener a lo largo de toda su trayectoria. Hoy, su enfermedad lo obliga a dar un paso al costado de la función pública, pero nos deja mucho por aprender.

Esteban Bullrich nos deja el ejemplo de que cuando se trata de contribuir al bien común, no hay partido ni ideología que se antepongan al diálogo con el que tengo en frente. El enfrentamiento constante de la grieta ha hecho mucho daño y el consenso es el único camino que nos lleva a una solución. Como dijo en su discurso de despedida, “se puede dialogar, negociar y acordar sin relegar lo que uno es y lo que uno defiende”.

“El dialogo no puede ser solamente táctica, convencimiento y competencia. La lógica transaccional en la que negociar es solamente un calculo contable nos despoja de sentido y nos convierte en meros mercaderes políticos que dejan de mirar el bien común. El diálogo y la búsqueda de la razón entre todos debe ser un acto de generosidad, de amor”.

Como joven -pero sobre todo como argentino- que sueña con contribuir al desarrollo de nuestra sociedad, cuando escucho a Bullrich realmente percibo en palabras lo que deseo para mi país. Una Argentina donde podamos convivir con el que piensa distinto y, no solo eso, sino también consensuar, sentarnos en una mesa y poner, por encima de todo, nuestra preocupación por el progreso de una nación. Una Argentina donde pensemos en lo que dejamos y no en lo que nos llevamos.

A la vista de todos, en su despedida, Esteban nos invita al camino del dialogo, del amor, de la convivencia. Un camino donde prevalezcan las similitudes y podamos llegar a acuerdos en las cuestiones que diferimos. Cada día es una oportunidad para aceptar esa invitación, la invitación a tender puentes con el que está del otro lado -que por más que sea adversario, no es un enemigo-, a atenuar la polarización que hoy divide a nuestra sociedad.

Argentina está sumergida en divisiones que no permiten la llegada a un futuro próspero. Quienes realmente creemos en que todavía podemos revertir la situación en la que hoy se encuentra nuestro país, somos los que tenemos el deber de emprender el camino de la moderación y predicarlo. Es con una actitud positiva, de convivencia con el que piensa distinto y de buena predisposición para acordar que vamos a poder salir todos juntos adelante. Con similitudes y diferencias, pero con una actitud de apertura al diálogo que nos permita poner un norte común al cual caminar en unidad.

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