¿NOS REPRESENTAN LOS ALIMENTOS QUE COMEMOS EN LAS FIESTAS?

¿NOS REPRESENTAN LOS ALIMENTOS QUE COMEMOS EN LAS FIESTAS?

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Por Lic. en Nutrición Patricia Vitale – Matrícula 7400 – IG @nutrisalud.america

Las tradiciones son un factor que modifican nuestra alimentación, por ejemplo para Pascuas comemos huevos de chocolate y roscas, para Reyes comemos la famosa rosca , incluso cada familia tiene su propia tradición de juntarse los domingos al mediodía a comer asado o pastas. Dos grandes tradiciones se aproximan, la Navidad y Fin de Año, en las cuales sabemos juntarnos con nuestras familias y amigos cercanos en la víspera de estos días.

Columnas anteriores hablamos sobre las leyes de alimentación y vimos que una era la adecuación. Esta se ve modificada por un elemento en común: la comida en abundancia. Es común ver a la gente comprando comida como si no hubiese un mañana; todo tipo de alimentos son susceptibles de ser cocinados, y todos nosotros dejamos a un lado nuestras rutinas alimenticias para poder deleitarnos de los manjares que se van a poner encima de la mesa. Porque las navidades son la época de ponerse ciego a turrones, chocolates, langostinos, canapés, Vitel Toné, carnes asadas; y básicamente, todo lo que se nos ponga en el plato. Comidas que contienen muchísimas calorías y no están adecuadas al clima que nos toca vivir en la Argentina durante las mismas.

La celebración de la Navidad, como fiesta cristiana, goza de gran popularidad en Argentina, donde el 76% de la población es de origen católico. No resulta extraño, entonces, que la gastronomía de fin de año posea una gran influencia italiana y española.

Se calcula que en Argentina viven 25 millones de descendientes de italianos: aproximadamente el 65% de la población tiene al menos un antecesor proveniente de aquel país.

¿Cuál es el significado que encierran estos alimentos?

Confites de almendra y maní

Son una derivación de la peladilla de almendra valenciana, que se sirve en Navidad y se da como regalo en los bautismos. Confites similares existen en Grecia, Italia y Francia. Al parecer su historia se pierde entre los antiguos romanos, quienes usaban los confites para celebrar nacimientos y bodas.

Frutas y frutos secos bañados en chocolate
Su origen nace en una remota aldea de Suiza, en el cantón de Aargau, el chocolate derretido sale de las canillas y bañan todo. A las doce de la noche, en Navidad o Año Nuevo.

El pan dulce

Cierta leyenda dice que lo inventó un aristócrata que se hizo pasar por aprendiz de panadería para seducir a la hija del pastelero. La versión más repetida, en cambio, cuenta que todo ocurrió durante una gran cena de Navidad ofrecida por Ludovico El Moro, duque de Milán entre 1494 y 1500. Al cocinero se le quemó el postre y entonces echaron mano a un pan dulce elaborado con sobras por un joven ayudante, llamado Antonio. El duque le levantó el pulgar a esa masa llena de miel y fruta confitada y la bautizó “pane de Toni”, expresión que luego devino en “panettone”.

El turrón

Los dulces preparados en base a almendras y miel fueron una herencia que quedó en España tras casi ocho siglos de dominación musulmana (entre los años 711 y 1492). Un tratado de medicina escrito en árabe en el siglo XI menciona el “turun”. Las referencias textuales al turrón español aparecen hacia fines del siglo XVI. El turrón de Alicante (el duro), bien podría ser invento de alguna logia de barberos (luego llamados dentistas) para medrar con la rotura de muelas. Chiste. Acá tenés que reírte. Siguiendo esta línea de pensamiento, el turrón de Jijona (el blando) tal vez fue creado para satisfacer el mercado de desdentados. En Argentina hacemos turrón de maní y de frutas

Las garrapiñadas

De almendra o de maní, tienen un origen incierto, pero probablemente ligado, también, al mundo árabe. Dicen que los antiguos egipcios ya solían caramelizar azúcares para bañar frutos secos. Ahora, entre nosotros, se encuentran garrapiñadas de nueces, de castañas de cajú , de soja y hasta de semillas de girasol.

Las 12 uvas

Un tanto olvidada en estas pampas, la tradición manda comer una uva por cada campanada a las doce de la noche del 31 de diciembre, y finalmente se brinda, aquí son pasas de Uvas, en España son uvas frescas. La prensa ibérica empezó a mencionar esta costumbre a fines del siglo XIX, como supuestamente importada de Francia. Aquí tal vez cayó en desuso porque los fuegos artificiales tapan las campanadas.
Higos, nueces, piñones, castañas, avellanas y otros frutos secos

Esto viene de las coronas navideñas del norte de Europa. Se hacían con ramas secas y se adornaban con piñas, que contienen el piñón y representan poder, dignidad y vida eterna, y con otros frutos secos, que son productos de temporada en el Viejo Mundo y además constituyen un alimento ideal para las temperaturas frías (no para el bochorno nacional). El higo es una fruta del verano que se deseca para consumir en invierno.

Vitel Toné

El vitel toné (o vitello tonato: en italiano, literalmente, ternera con salsa de atún) es un plato típico de la región del Piamonte, en el noroeste de la península. Nació en las ciudades de Alba y Garessio, cercanas a los mares Tirreno y Liguria, donde aún se pescan atunes rojos.

El origen de este alimento tiene más de mil años: ya se encuentran recetas de vitel toné en libros gastronómicos del año 700. Con el paso de los siglos, la preparación de este plato casi no sufrió modificaciones, y llegó a nuestro país con la ola inmigratoria de fines de siglo XIX. Frío o caliente,

Lengua a la vinagreta

El consumo de lengua de vaca en Argentina aparece en registros del siglo XVIII, cuando los gauchos solían cazar las millones de cabezas de ganado que pastaban libremente por las llanuras pampeanas en tiempos del virreinato.

Por las condiciones de salud de la época, la mayoría de las veces los dientes del criollo no eran aptos para masticar la carne: sólo se usaban para ingerir la tierna lengua del animal, que además resultaba más fácil de extraer que otros cortes.

Dice Sarmiento del gaucho que “es un personaje misterioso: mora en la pampa, son su albergue los cardales, vive de perdices y mulitas; si alguna vez quiere regalarse con una lengua, enlaza una vaca, la voltea solo, la mata, saca su bocado predilecto y abandona lo demás a las aves mortecinas”.

La costumbre de preparar la lengua «a la vinagreta» proviene del norte de Italia, específicamente de las regiones de Piamonte, Veneto y Trientino; aunque la utilización de vinagre en el método de cocción es originaria de Francia. La lengua a la vinagreta, tal como la conocemos, llegó al Río de la Plata con el aluvión inmigratorio italiano.

Clericó

La costumbre de consumir vino con frutas nació de la unión de tradiciones celtas y romanas, en la época del Imperio. Se creía que quienes bebían este cóctel eran poseídos por espíritus, por el grado de embriaguez que solían alcanzar.
Al parecer, el nombre «clericó» surgió mucho después, en el siglo XIX, durante los años en los que el Reino Unido ocupó la India. Los soldados británicos servían vino con frutas en una copa llamada \’claret\’, pensada para que no se derramara el contenido. Esa bebida era llamada «claret up», popular por su capacidad para aliviar el agobiante calor tropical.

Los hispanos adoptaron esta costumbre británica. y adaptaron el nombre de «claret up» a clericot primero, y clericó después. En la actualidad, es un trago muy popular consumido en Argentina, Uruguay y Paraguay, donde el calor de las navidades convierte a este brebaje en ideal para las noches de verano.

La Ensalada Rusa

Como su nombre lo indica, este alimento llegó a Argentina de la mano de inmigrantes rusos y alemanes de Volga. La teoría más firme sostiene que la popularización de las verduras con mayonesa nació de la mano de Lucien Olivier, un cocinero belga que abrió un restaurante en la Moscú del año 1864.

La ensalada rusa (o ensalada de Olivier, como es llamada en gran parte del mundo) fue un éxito entre los aristócratas zaristas y desde allí se extendió a Europa, Asia y América.

La receta actual de papas, arvejas y zanahorias almagamadas con mayonesa parece ser la variante alemana de la ensalada rusa, que en Argentina tomó fuerza por lo simple que resulta su preparación y lo común de sus ingredientes.

Asado

La carne asada es, por excelencia, el plato típico de los argentinos. La llegada de bovinos al Río de la Plata ocurrió de la mano de los españoles en el siglo XVI: por Juan de Salazar y Espinosa y los hermanos Goes primero; y a través de Juan de Garay después.

Sin depredadores naturales, las vacas aprovecharon el clima templado, las llanuras y los pastos para reproducirse de manera exponencial: doscientos años después, se calculaba que más de 50 millones de cabezas de ganado deambulaban libremente por la Pampa húmeda.

Al principio, sólo el cuero, la lengua y el sebo de los animales era utilizado por el hombre; el resto quedaba a la intemperie para ser aprovechado por animales carroñeros. Las técnicas de conservación de la carne y de crecimiento animal dispararon su consumo a principios de siglo XX, cuando Argentina se convirtió en uno de los mayores exportadores de este producto a nivel mundial.

Ahora que pudimos ver el significado de los alimentos que consumimos durante las fiestas observamos que no nos representan en nada…. Y que cosas más importantes que no tener un pan dulce, o chocolates en la mesa, es no poder estar con las personas que queremos alrededor de la mesa. Hagamos de las fiestas una fecha para tener una excusa para juntarnos con aquellos que no lo hacemos durante el año pero no para acumular calorías innecesarias en nuestro cuerpo. También utilicemos este momento para aprender a ser mas solidarios, cada día que pasa hay más personas que no pueden llevar comida a su mesa y necesitan de nuestra ayuda.

UN VIAJE HACIA UN VERANO SALUDABLE

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