«PORQUE LO QUE SE DESTRUYE CON ODIO, SE CONSTRUYE CON AMOR»

«PORQUE LO QUE SE DESTRUYE CON ODIO, SE CONSTRUYE CON AMOR»

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POR ABEL CRESPO | La Real Academia Española define la palabra «odio» como: antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

El que odia desea «el mal» y desear el mal es «dañar a cualquier precio». La pregunta que surge es ¿porqué? En el caso del Concejo Deliberante de Rivadavia presumo que el odio se debe a que la gente de La Comunitaria «piensa distinto». No les importa si el rol que cumplen es bueno. No les importa si ayudan a pibes y pibas con las diversas actividades que a pulmón y con mucho amor se preparan y luego se desarrollan.

El propósito del odio es «destruir», «quebrar», «hacer añicos lo construido», y para llevar a cabo esa macabra tarea sólo se necesita «un instante de tiempo». La historia Argentina está surcada por «el odio», y las consecuencias son lamentables, «siempre» las pagan los vulnerables.

Cuando perdí a mi hijo Agustín, me acerqué a La Comunitaria, y desde las gradas de ese Galpón cuyo corazón late por modus propio, observé una obra de teatro y terminé llorando. Pude ver en esa obra, la vida de Agus y el desenlace final, «la muerte». El mensaje es estremecedor y les sirve a nuestros chicos que «viven».

Los chicos, nuestros pibes y pibas, son TODOS; aspecto que los que odian no entienden. ¿Quién en su sano juicio puede expresar «esto de las adicciones nunca me va a rozar»? Hay hijos, hijas, nietos, nietas, y si hay algo que la droga tiene en claro es que atraviesa transversalmente el concepto de «clases».

¿Porqué semejante alienación que les impide ver un horizonte despejado?

Como lo he expresado en reiteradas oportunidades, los peligros que acechan a nuestros chicos son monstruosos y silenciosos. Es aquí donde debemos como adultos enfocarnos en el «bien común», dejar las disputas de lado y valorar el esfuerzo de los que «hacen» porque de otro modo dejarán un espacio vacío que no lo podrán llenar con nada.

En todo caso, si desde el odio logran apoderarse del Galpón, les aseguro que construiremos uno nuevo, ladrillo por ladrillo; y cuando lo observen terminado, verán que de poco les sirvió, porque lo que se destruye con odio, se construye con «amor».

 

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